La complejidad de la serie Game of Thrones, basada en la saga de novelas “Canción de hielo y fuego”, de George R.R. Martin, ha permitido que durante los últimos años se multipliquen los análisis y las interpretaciones de cada aspecto de la serie. Se ha escrito y discutido sobre las concepciones que surgen del poder, el amor, el derecho, las instituciones y muchas más. A tres meses de la emisión del capítulo final, nos proponemos reflexionar sobre el abordaje de la religión en el mundo fantástico de Game of Thrones y hasta qué punto es un reflejo de las religiones que existen o existieron en el mundo real.

En Game of Thrones la religión no es un aspecto mencionado al pasar. Se trata de un elemento fundamental que configura las elecciones y los destinos de los personajes. Al igual que en el mundo real, existen religiones preponderantes y conocidas, mientras que otras son practicadas en regiones puntuales por grupos reducidos, que cuentan con sus propios rituales y tradiciones.

Dioses Antiguos

La historia cuenta que Poniente (el continente donde transcurren la mayor parte de las acciones) fue habitado originariamente por una especie no humana, los Niños del Bosque, que adoraban a los Dioses Antiguos, una forma de adoración panteísta a la naturaleza en la cual varias deidades son responsables del mundo cósmico y natural. Se trata de una religión con pocas reglas formales, que no tiene capillas ni templos. Su único lugar sagrado es el bosque Godswood, que contiene el árbol Weirwood y se constituye como su lugar de reverencia. Poco después de los Niños del Bosque, llegaron al lugar los primeros hombres que formaron la Casa Stark y la gente del norte. Ellos, en lugar de presentar nuevos dioses, aceptaron y adoraron a los existentes.

La religión de los Dioses Antiguos tiene similitudes con religiones precristianas de Europa. Por ejemplo, la religión de los antiguos celtas otorgó cualidades sagradas a distintos elementos de la naturaleza, especialmente a los árboles. Al igual que sucedía en los bosques de Poniente, donde los primeros hombres tallaban imágenes en madera y se rendían ante ellas, hay registros de que los pueblos celtas tenían rituales similares durante la Edad de Hierro.

Fe de los Siete

Tiempo después, llegaron los Ándalos, un nuevo grupo étnico de humanos que talaron árboles, mataron a los Niños del Bosque y confinaron a los Primeros Hombres y sus Dioses Antiguos a los márgenes del continente. Trajeron con ellos la Fe de los Siete, una religión más formal y establecida, que representa la analogía más clara de Martin con el catolicismo. Los Siete tienen templos llamados septos y sacerdotes llamados septones. Incluso tienen textos sagrados, como “La estrella de siete puntas”, que proporcionan el código moral y los principios a los que se adhieren los creyentes.

En una evocación a la Santísima Trinidad, los fieles de esta religión adoran a los Siete que son una sola deidad con siete aspectos diferentes. Tres de ellos son masculinos: el Padre, el Guerrero y el Smith. Tres son femeninos: la Madre, la Doncella y la Anciana. El último y séptimo dios es el Extraño, que es incognoscible y trascendente.

La Fe de los Siete es la más practicada en Poniente y cuenta con apoyo estatal. El rey adora a los Siete y sus ceremonias son oficiadas por el Septón Supremo, máxima autoridad religiosa, elegida por un consejo de Máximos Devotos.

Además de estos paralelismos con la fe cristiana, Game of Thrones está repleto de referencias bíblicas. Por ejemplo, las similitudes en la historia de Jon Snow (protagonista de la serie) y el Rey David.

Brevemente, la historia del Rey David es la siguiente: Jesé, su padre, quiso tener relaciones con una esclava, pero su esposa lo descubrió y decidió hacerse pasar por ella. De esa relación nació David, que fue dado a la esclava para que su padre no descubra el engaño. Al ser considerado un bastardo, sufrió marginación y se le encargaron trabajos pastoriles. David ganó reputación a partir de sus acciones. Al vencer al gigante Goliat demostró ser un guerrero honorable y terminó convirtiéndose en rey. La historia de Jon es similar. A pesar de ser el legítimo heredero del trono, fue criado como un bastardo y marginado por casi todos. Ganó su reputación uniéndose a la Guardia de la Noche y peleando contra los salvajes. Tiempo después fue proclamado Rey en el Norte.

Además de David, Jon Snow puede compararse con Jesús. No solo porque el héroe de Game of Thrones tiene un parecido físico con la representación tradicional del salvador cristiano, sino porque ambos tuvieron un nacimiento misterioso, fueron grandes líderes, con muchos seguidores y estuvieron destinados a la grandeza, pero fundamentalmente, porque ambos fueron asesinados injustamente a manos de su propia gente y regresaron de la muerte después de varios días. Jon Snow incluso murió frente a una cruz de madera que dice “traidor”.

Por último, el Rey de la Noche, villano de la serie, es una clara representación de Satanás. Ambos son seres ancestrales empeñados en destruir la vida humana, cuentan con ejércitos infernales y cuernos en la cabeza. En la serie se cuenta que el Rey de la Noche y los Caminantes Blancos fueron vencidos en tiempo remotos, pero que luego de mil años volverán para ser vencido nuevamente. Esto es similar al libro del Apocalipsis, en el cual se relata que Jesús vencerá a Satanás y lo encerrará por mil años, tras los cuales se liberará y habrá un enfrentamiento entre las fuerzas del bien y del mal.

R´hllor, el señor de la luz

La tercera religión importante en el mundo de Game of Thrones es la adoración a R´hllor, el señor de la luz. Es una religión popular en Essos, el otro continente donde transcurre la acción. Comienza a tomar un rol preponderante en la historia con la aparición de la misteriosa sacerdotisa Melissandre, responsable de revivir a Jon Snow en la sexta temporada. Se trata de una religión monoteísta, que considera al señor de la luz como el único dios verdadero. Está fuertemente asociada al fuego: el calor y la luz son bendiciones de dios.

En la celebración del fuego, los seguidores del señor de la luz están alineados con el zoroastrismo, una antigua religión mundial con seguidores principalmente en Irán. También hay connotaciones gnósticas y maniqueas. Las religiones gnósticas establecieron una dicotomía entre luz y oscuridad y consideraron a Dios y al bien como atributos de la luz. En estas tradiciones también se destaca la creencia en un creador malvado del universo, que no es un dios piadoso sino un falso dios demoníaco que creó un mundo imperfecto que trajo luz y oscuridad. En Game of Thrones esto se manifiesta en que los seguidores del señor de la luz también creen en otro dios, al que Melissandre llama “el Gran Otro”. En contraste con el señor de la luz, el Gran Otro es el dios de la oscuridad, el hielo y la muerte, de ahí que los creyentes digan: “La noche es oscura y está llena de terrores”.

Dios de muchos rostros

Hay otra tradición religiosa influyente en el mundo creado por George R.R. Martin. Es la religión de los hombres sin rostro, que adoran al dios de muchas caras. Los creyentes son asesinos que consideran que la muerte es inevitable y debe ser bienvenida. De ahí, el mantra popular entre sus seguidores: “valar morghulis”, que significa “todos los hombres deben morir”.

La inclusión de una orden religiosa de asesinos está influenciada por los Nizaríes (cuyos detractores denominaron hashshashin). Se trata de musulmanes chiítas que operaron asesinatos clandestinos durante las Primeras Cruzadas. Sin embargo, es probable que los Thuggee de India sean una inspiración más directa. Adoraban a Kali, la diosa hindú de la destrucción y la muerte y practicaban robos y asesinatos a gran escala en contra de los viajeros. De esta forma, los hombres sin rostro podrían ser una fusión de Thuggee y Hashashin.

Secularismo

En contraste con todas las creencias religiosas fuertemente arraigadas, el secularismo extremo también está retratado. Lo expresan los maestros de la Ciudadela. Ellos representan a la ciencia: investigan, experimentan y verifican. Proporcionan un método organizado y riguroso para obtener conocimiento y comprender los fenómenos, pero en ocasiones son incapaces de entender y aclarar los eventos para guiar las acciones de los personajes.


En Game of Thrones la religión es omnipresente. En ningún momento se evita. Constituye un factor clave que guía y motiva las acciones de sus personajes. Hasta los que son abiertamente ateos deben definirse como tales y explicar su incredulidad. Por supuesto, muchos de ellos hacen cosas horribles en nombre de la religión. Pero esos mismos personajes u otros, actúan de manera virtuosa y valiente debido a sus creencias. En un mundo en el que las representaciones culturales de la religión son inexistentes o paródicas, Game of Thrones es un excelente recordatorio de la importancia que tiene la religión en nuestra vida social.

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