Con Airbnb a la cabeza, la expansión de la oferta de departamentos en alquiler temporario parece no tener fin. Las cámaras que nuclean a los hoteles se quejan de una reducción en el porcentaje de ocupación de sus establecimientos y los inquilinos sostienen que la masividad del fenómeno impacta en el precio de los alquileres.  

De acuerdo con un informe de AirDNA, un sitio que recopila información de las plataformas Airbnb y HomeAway, la oferta de alquileres temporales en Buenos Aires aumentó 83% entre agosto de 2018 y el mismo mes de este año. Y si se desglosa por barrios sorprende que zonas poco frecuentadas por turistas tuvieron un crecimiento exponencial, como Almagro, Balvanera, Villa Crespo y Villa Urquiza.

Desde el sector hotelero replican el argumento de los taxistas que se oponen a Uber. Acusan a las plataformas digitales de ser una competencia desleal, ya que los anfitriones (así denomina Airbnb a los locadores) tienen costos operativos significativamente menores, aunque también reconocen un cambio de hábito de los consumidores, que encuentran en el alquiler temporario una mayor comodidad. 

La preocupación de la industria hotelera no es solo local. Cámaras que representan al sector en quince países se reunieron esta semana en Buenos Aires para participar de la tercera edición de Reformbnb, un congreso dedicado a analizar los efectos del modelo Airbnb en la hotelería tradicional y elaborar propuestas para elevar a los gobiernos de los países participantes. 

En diálogo con P&S, Paulo Luncevich, vicepresidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la Argentina, afirmó que las principales propuestas que surgieron de la reunión son el registro obligatorio de todos los departamentos que se alquilan a través de plataformas y el cumplimiento de obligaciones fiscales y de seguridad. 

“Nuestra posición no es prohibir el desarrollo de los alquileres temporarios, sino permitirlos en un marco regulatorio que nos permita trabajar a todos en igualdad de condiciones”, afirmó Luncevich y reveló que en Argentina las plazas en departamentos de alquiler temporario superan a las plazas hoteleras (487.000 contra 425.000), pero en Buenos Aires la diferencia es mucho mayor: los hoteles tienen 53.000 plazas y las plataformas digitales 157.000.  

Paulo Luncevich: “No visualizo en lo inmediato un conciencia profunda de la sociedad sobre el problema social que estamos planteando”

Así como Uber tiene impacto en el tránsito, Airbnb parece estar haciendo lo suyo con el mercado de alquileres. La hipótesis de decenas de investigadores en diferentes ciudades es que la irrupción de la plataforma retira del mercado tradicional un stock importante de viviendas para ser alquiladas de forma temporaria a turistas, lo que termina provocando una suba de los alquileres. 

“Para los propietarios es mucho más conveniente alquilar su vivienda a turistas. El pago es en dólares y la rentabilidad es más elevada. La migración de departamentos de un mercado a otro disminuye el parque de viviendas en alquiler tradicional y como la demanda de los residentes se mantiene estable o incluso aumenta, los precios suben”, afirmó Gervasio Muñoz, presidente de Inquilinos Agrupados a P&S. 

Gervasio Muñoz: “El Gobierno de la Ciudad debería introducir este tema en la agenda legislativa, como hacen las grandes capitales del mundo”

Consultada por este medio, la urbanista Guadalupe Granero, integrante del Centro de Estudios Metropolitanos, afirmó es difícil cuantificar las consecuencias del modelo Airbnb, ya que las empresas se niegan a abrir sus bases de datos, con lo cual toda la información disponible surge de “scrapear” los sitios de alquileres temporarios (extraer datos a través de un algoritmo). Además, se mostró a favor de las propuestas de los hoteleros, aunque consideró que “lo principal es que la ciudad recupere la capacidad de controlar el uso del suelo. La oferta de alquileres temporarios está creciendo en zonas residenciales, que no fueron pensadas para el turismo. Es una zoonificación de hecho”, señaló.

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