“Eso que llaman amor, es trabajo no pago”, la frase de la teórica feminista Silvia Federici fue recientemente cuantificada por el informe “Empleo y trabajo no remunerado. Una mirada en profundidad sobre la distribución del trabajo no remunerado en el Conurbano Bonaerense 2017-2018”, publicado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires.

El extenso trabajo analiza en profundidad el modo en que se manifiesta la desigualdad de género en el empleo y en el trabajo no remunerado. Se basa en encuestas realizadas durante 2017 y 2018 en las zonas norte, oeste y sur del Conurbano bonaerense.

El informe asegura que la distribución en las tareas de cuidado de niños, ancianos y enfermos es completamente inequitativa. Las mujeres del Conurbano participan en esa actividad 2,6 veces más que sus pares varones. Mientras el 72,5% de las mujeres son las encargadas de cuidar en su hogar, el porcentaje en los hombres cae al 27,5%. Lo mismo sucede con las tareas domésticas intensivas (limpiar, lavar, planchar, cocinar, etc.). En este caso la brecha es aún más acentuada: 88,8% contra 27,7%.

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El informe afirma que las desigualdades de género persisten independientemente del grupo generacional, del estrato social de pertenencia y de la condición de pobreza de los hogares. Sin embargo, la brecha es mayor entre los grupos de mayor edad y en los sectores más vulnerables.

La mayor carga de trabajo no remunerado que realizan las mujeres es un factor que limita su desarrollo en el mercado laboral. En general las mujeres destinan menos tiempo que los varones al trabajo remunerado por la necesidad de compatibilizar las responsabilidades dentro y fuera del hogar. Esto limita su tiempo de ocio y bienestar y fundamentalmente perjudica su autonomía económica.

Las mujeres participan en las tareas de cuidado 2,6 veces más que los varones

“El trabajo de cuidados no remunerado es un factor clave para determinar si las mujeres acceden al empleo y permanecen en él, así como la calidad de los trabajos que desempeñan –señala un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)- Si bien la prestación de cuidados puede ser gratificante, cuando se realiza en exceso y cuando conlleva un alto grado de penosidad obstaculiza las oportunidades económicas y el bienestar de las cuidadoras y cuidadores no remunerados, y menoscaba su goce general de los derechos humanos”.

El informe de la OIT, denominado: “El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente”, señala que “la distribución más igualitaria del trabajo de cuidados no remunerado entre hombres y mujeres se asocia a niveles más elevados de participación laboral femenina. A escala mundial, el principal motivo indicado por las mujeres en edad de trabajar para estar fuera de la fuerza de trabajo es el trabajo de cuidados no remunerado, mientras que para los hombres el principal motivo es estar estudiando, enfermo o discapacitado”.

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