Cuando los organizadores planificaron el evento, algunos meses atrás, no imaginaron que se desarrollaría en medio de una de las crisis de confianza más profunda en la historia reciente de nuestro país. El evento fue el jueves a la mañana en el Malba. 72 horas antes, el dólar superaba los 60 pesos, el riego país se incrementaba en 1000 puntos y la cotización en la bolsa de las empresas argentinas caía en picada.

Directa o indirectamente, la coyuntura económica atravesó cada uno de los paneles. Incluso, el Secretario de Redacción de LA NACION, José Del Río, que ofició como presentador, comenzó una de sus intervenciones informando que el precio del dólar estaba bajando como consecuencia de la reciente comunicación telefónica entre el actual presidente y el candidato más votado en las últimas elecciones.

Una de las intervenciones más destacadas, que no solo despertó aplausos sino también preguntas, fue la de Carlos Pérez. En una conversación con Dolores Cahen D’Anvers, conductora de LN+, el presidente de BBDO Argentina, explicó que la confianza se construye en dos etapas. La primera está relacionada con “lo que una persona inspira” en otra. Es algo intangible, del orden de la intuición, que luego se confronta con el segundo elemento: los hechos.

Ante la consulta de la periodista sobre si es posible generar confianza en poco tiempo, Carlos Pérez contestó: “La confianza se construye con tiempo, pero en poco tiempo pueden suceder actos extraordinarios cuya potencia equivalen a mucho tiempo”.

Carlos Pérez, publicista y presidente de BBDO Argentina

Para explicar su punto de vista, el publicista recurrió a un ejemplo. Contó que hace un tiempo se olvidó la billetera en un taxi y al momento de darse cuenta empezó a correrlo. Cuando creyó que era imposible alcanzar el vehículo, apareció otro taxista que le ofreció subirse al suyo y perseguirlo. Después de una recorrida de un kilómetro y medio, finalmente dieron con el taxi: “Hoy confío en ese hombre –resumió Pérez- y él confía en mi”. La billetera no estaba en el taxi, pero el ejemplo sirvió para entender qué posibilidad tiene el Gobierno de generar confianza en los próximos meses: solo actos extraordinarios, de gran potencia, lo pueden ayudar.

Otro de los paneles interesantes fue el protagonizado por Margarita Stolbizer, presidenta del GEN, Antonio Aracre, director de Syngenta para América del Sur y los economistas Agustín D´Attellis y Rodolfo Santángelo. Si bien Del Río presentó a los dos últimos como economistas con visiones opuestas, durante el transcurso de la charla encontraron varios puntos de encuentro. Más tarde, Del Río contó los economistas se habían ido a tomar un café.  

“La clave para resolver esto a corto plazo –comenzó D´Attellis- es un shock de confianza. En el largo plazo, entran en juego aspectos que mencionó Margarita: el respeto a las instituciones y evitar la lógica pendular que nos lleva de un extremo a otro. Santángelo coincidió: “No podemos saltar de un extremo al otro en política monetaria, fiscal o cambiaria. La política económica que supere la grieta no se puede encasillar en una ideología, todos vamos a tener que ceder algo”.

También hubo un panel en el cual se conversó sobre opinión pública y encuestas, otra de las instituciones inmersas en una grave crisis de credibilidad. Luis Costa hizo reír al auditorio presentándose como ex experto en encuestas electorales. Adriana Amado, por su parte, se preguntó: “Cuando te llama alguien a tu casa y te pregunta ¿Usted a quién va a votar? ¿Qué grado de confianza tiene esa persona para que vos le contestes la verdad? ¿Y qué grado de sustentabilidad tiene esa verdad, cuando dos días después decidís votar otra cosa?”.

Diego Sehinkman, conductor de LN+, entrevista a Adriana Amado, investigadora en la UADE

La investigadora de la UADE contó que las encuestas globales que preguntan cuáles son las instituciones más confiables, tienen como resultado “alguien como yo”, ni las ONGs, ni los empresarios, ni los medios de comunicación. “Es más confiable un prójimo, que una gran autoridad –explicó Amado- El desafío del agro, de los medios, de la política, es convertirse en un cercano”.

El tema de la confianza (o desconfianza) que genera el agro estuvo presente durante todo el evento. Es más, la imagen de una planta de girasol acompañó la jornada desde una pantalla ubicada detrás de los oradores. “Hace un buen tiempo que quienes estamos vinculados al agro sentimos una brecha entre el aporte tecnológico, de trabajo y de divisas que hacemos al país y la mirada que nos devuelve la sociedad –manifestó Antonio Aracre, de Syngenta- Si nosotros pensamos una cosa y ellos otra, hay que construir un puente que nos conecte”. En este sentido, Luis Costa analizó: “Dentro del agro hay un montón de capas. El peón rural, por ejemplo, tiene muy buena imagen: cuanto más chiquito y más débil mejor representación tienen. Cuanto más grande es la compañía peor es su imagen. El desafío corporativo es generar un proceso de integración de las capas y explicar cómo el campo atraviesa la vida de las grandes ciudades y del interior del país”.

“En medio de una crisis mundial de credibilidad, hasta la ciencia está cuestionada”, dijo el economista Sebastián Campanario al momento de abrir un panel en el cual participaron referentes del mundo de la empresa, la ciencia y el trabajo. En respuesta, Diego Golombek, doctor en Ciencias Biológicas e investigador del Conicet, afirmó: “En ciencia, las mentiras espectaculares tienen mucha prensa y después son difíciles de desmontar”.

Darío Straschnoy (Untold_), Sebastián Campanario (economista y periodista), Andrés Hatum (Di Tella) y Diego Golombek (UNQ/Conicet) 

Golombek puso como ejemplo la idea de que las vacunas hacen mal o que todos los transgénicos son malos y reflexionó sobre la responsabilidad de los científicos en la actual crisis de credibilidad: “Nuestra comunicación es deficiente. La estrategia de ir con datos objetivos frente a una creencia emocional no funciona. Tenemos que cambiar de estrategia y demostrar que la mirada científica es adecuada y necesaria, certera en algunos casos y falible en otros”.

El último tema importante que se analizó durante el evento fue la grieta entre los votantes de los dos principales espacios políticos y la posibilidad de superarla. “Hay que dejar de hablar de tolerancia y empezar a hablar de hospitalidad –afirmó el filósofo Darío Sztajnszrajber, en un mano a mano con Diego Sehinkman, conductor de LN+- Tolerar viene de soportar y supone la negación del otro. Hospitalidad implica que yo me abro, te recibo, te alojo y cuando venís con lo tuyo puede ser que en ese alojarte, me lleves puesto. No hay forma de conseguir mayor libertad que escapándose de uno mismo, de lo que han hecho con nosotros”.

En este sentido, Carlos Pérez afirmó que la polarización tiene que ver con la imposibilidad de compartir pequeñas cosas. “En Estados Unidos los congresistas republicanos y demócratas compartían los mismos edificios cuando viajaban a Washington para las sesiones. Sus hijos iban a las mismas escuelas. Las familias compartían su tiempo en las mismas plazas. Compartían historias como la de la billetera. En un momento eso se rompió. Y el otro empezó a ser otro. La polarización es un fenómeno global, pero en el fondo los votantes de Juntos por el Cambio y los del Frente de Todos comparten mucho más de lo que no comparten, es obvio”.

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